lunes, 15 de mayo de 2017

La narración: narrador interno, testigo

Aquella vez presencié uno de los peores momentos de mi vida. Aquel recuerdo perdurará en mi recuerdo para el resto de mi vida. Era sábado y justo aquel día partíamos hacia la localidad de Cabo de Gata, situado en Almería. Empezamos un viaje que llevábamos esperando con toda ansia desde el verano pasado. Mi hermano expresaba todo tipo de entusiasmo para llegar a aquel destino, que tal y cómo le habían pintado era tal magnifico y con tal bellesa. Con la baca a punto de estellar, debido a todo el equipaje que nos queríamos llevar, emprendimos aquel viaje, del que no sabíamos la mal vivència que nos iba a suceder. Cuándo llegamos a la caretera de Almería adentrandónos ya a Cabo de Gata, nos encontramos con tremenda caravana que nos obligó a parar. Algo indicava que el asunto no iba del todo bien. De repente, aparecieron unos hombres totalmente recubiertos, hasta arriba. Estos individuos se dirigieron hacía el coche de nuestro lado. Sin ningún tipo de cuidado, metieron a la mujer, madre de dos hijos al maletero. Al padre le metieron una buena paliza hasta que se quedo immòbil en el suelo. Respeto a los ninos, a estos se los llevaron en brazos. Mientras todo esto ocorria, me invadieron los miedos y es que los próximos podríamos ser nosotros...

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